Intertextualidad cortazariana. Ustedes saben. Intertextualidad-plagio. Plagio-Intertextualidad.
Los parques del Hado
Todo a mi alrededor es árbol, es un viento suave casi otoñal, es nubes. Nubes pequeñas que se van deshaciendo en girones, y forman una nada de abstracción entre las ramas. Un poco más allá, el susurrante ruido de la ciudad me llama a volver. Pero su voz me distrae de todo esto.
En un momento, los árboles, el viento, las nubes, el ruido, todo, pasa a fundirse en su voz. No me llega claramente lo que dice: hay los olores a miel, madreselva. La irrupción casi tragicómica de nombres e historias: Henry, Hugo, Eduardo. El whisky todavía dándome vueltas en la cabeza.
No creo ser Henry, con su astilla de ganador; ni Hugo, tan desolado y abandonado; ni mucho menos Eduardo, en los vaivenes de la intransigencia. Creo que lo mío escapa a cualquier normalización de la Academia. En todo caso, creo que no me corresponde hacerme mi clasificación, mi detallado análisis teoría-hipótesis-refutación. Más vale apuntar a Valentín.
Valentín como un Ícaro condenado a elegir entre quemar sus alas al sol, o ser engullido por las lenguas acuosas del mar. Pero tiene que haber algo más allá de todo eso, algo por lo que la miel y la madreselva sigan siendo miel y madreselva, algo por lo que las noches no sólo sean charlas literarias, cervezas y algún llanto.
La voz de Ícaro me llega de nuevo muy difusa, me encantaría penetrar en sus pensamientos y saber qué está diciendo realmente cuando dice lo que lee-piensa-ama. Pienso que al fin y al cabo me daría miedo que mi ser alado no termine siendo más que un Jano de muchas caras. Pero entonces todo es de nuevo hojas, ramas, algún pato, agua, asfalto. Montones de hormigón, acero y gente.
Valentín se acerca a mí, pasa su mano por mi pelo. Entonces ya no existe ni Ícaro, ni Jano; y sé que realmente no soy ni Henry, ni Hugo, ni Eduardo. Soy aquel al que le gustaría esperar por Valentín, decirle amablemente que sí, y sonreírle con toda tranquilidad.
Todo a mi alrededor es árbol, es un viento suave casi otoñal, es nubes. Nubes pequeñas que se van deshaciendo en girones, y forman una nada de abstracción entre las ramas. Un poco más allá, el susurrante ruido de la ciudad me llama a volver. Pero su voz me distrae de todo esto.
En un momento, los árboles, el viento, las nubes, el ruido, todo, pasa a fundirse en su voz. No me llega claramente lo que dice: hay los olores a miel, madreselva. La irrupción casi tragicómica de nombres e historias: Henry, Hugo, Eduardo. El whisky todavía dándome vueltas en la cabeza.
No creo ser Henry, con su astilla de ganador; ni Hugo, tan desolado y abandonado; ni mucho menos Eduardo, en los vaivenes de la intransigencia. Creo que lo mío escapa a cualquier normalización de la Academia. En todo caso, creo que no me corresponde hacerme mi clasificación, mi detallado análisis teoría-hipótesis-refutación. Más vale apuntar a Valentín.
Valentín como un Ícaro condenado a elegir entre quemar sus alas al sol, o ser engullido por las lenguas acuosas del mar. Pero tiene que haber algo más allá de todo eso, algo por lo que la miel y la madreselva sigan siendo miel y madreselva, algo por lo que las noches no sólo sean charlas literarias, cervezas y algún llanto.
La voz de Ícaro me llega de nuevo muy difusa, me encantaría penetrar en sus pensamientos y saber qué está diciendo realmente cuando dice lo que lee-piensa-ama. Pienso que al fin y al cabo me daría miedo que mi ser alado no termine siendo más que un Jano de muchas caras. Pero entonces todo es de nuevo hojas, ramas, algún pato, agua, asfalto. Montones de hormigón, acero y gente.
Valentín se acerca a mí, pasa su mano por mi pelo. Entonces ya no existe ni Ícaro, ni Jano; y sé que realmente no soy ni Henry, ni Hugo, ni Eduardo. Soy aquel al que le gustaría esperar por Valentín, decirle amablemente que sí, y sonreírle con toda tranquilidad.

Oh, Cortázar :)
ResponderEliminarEs mío el escrito Maricú, dame el crédito!
ResponderEliminarOh, Guido :)
ResponderEliminarChe esta un lujaso Guido. Muy bueno, che.
Vuestra pluma
no pierde carrera
frente a vuestro
tomar
Lo dije ayer: muy bueno.
ResponderEliminarCreo que si esgrimo el mío, aunque diferente, quedaría chiquitito y desahuciado al lado de éste.
Abrazinho.
Ea, compañeros de largas clinas!
ResponderEliminarAgradezco sus comentarios, mas dejen de lado la falsa modestia. Sé que vuestros escritos superan con creces a mis tímidas incursiones en la narrativa!
Claro que te doy el crédito y os felicito por un excelente comienzo de una larga carrera letrístico-intelectual :)
ResponderEliminarPero leo la palabra Cortázar y es... bueno, vos sabrás, mucho más que un nombre, es un "nombredeautor" que evoca a Calíope, Clío, Terpsícore y todo el espectro de musas griegas... Cortázar es la inspiración (?) bué, ya me volé.
(un poco tarde respondo)